Uno
de los ámbitos en los que se hace necesario concentrar los esfuerzos para
mejorar cada día, es la logística. La logística se puede definir como el
conjunto de operaciones que debe realizar una compañía para poder abastecerse
de materias primas y de mano de obra para luego poder manufacturar el producto,
almacenarlo como producto en proceso o como producto de terminado, trazar toda
una red de distribución para lograr llegar a los canales de distribución y
finalmente al consumidor final. Como se puede apreciar en esta definición, la logística
tiene una responsabilidad importante a través de toda la cadena y representa un
porcentaje importante en los costos. De aquí la importancia de preocuparse por
la optimización y minimización de los costos en los que se debe incurrir para
que todas estas tareas de la logística se lleven a cabo.
Como
podemos observar, la Supply Chain quiere ir mucho más allá de lo que significa
planear, mover, guardar y comprar. Quiere establecer relaciones con cada uno de
los eslabones de la cadena de modo que cada uno pueda aprovechar la cultura de
retroalimentación que se tiene en esta red colaborativa. Además, que cada una
de las partes implicadas pueda aportar en la generación de valor al cliente y
que se vean representados los esfuerzos de todos estos entes en la disminución
de costos y en tener un sello diferenciador antes los demás competidores, lográndose
así la preferencia por parte de los clientes y la mayor participación en el mercado
en el que se esté inmerso.
En
cuanto a los retos que nosotros como futuros ingenieros industriales debemos
enfrentar, está el de ir creando cada vez más estrategias, ir escalando y
buscando una mejora continua en las operaciones de la empresa en miras de
reducir costos y al mismo tiempo ir incrementando los estándares de calidad. Por
otro lado, tratar de integrar y de utilizar eficientemente las mejoras
tecnológicas que permiten manejar información en tiempo real, de modo que se
obtenga fácilmente el comportamiento de la demanda que finalmente se ve
traducida en los volúmenes de producción, en las capacidades requeridas, en los
recursos necesarios y con los que se deben contar para satisfacer la demanda. Estar
preparados para el entorno cada vez más cambiante en el que está inmerso la
empresa para disminuir cada vez más los costos en los que se debe incurrir por mantener
inventarios, la pérdida de ventas y lo aún menos deseado la pérdida de clientes
por el incumplimiento con los plazos de entrega y con la calidad esperada por
el consumidor.